julio 23

Llamados de Lambeth: Un mensaje del arzobispo de Canterbury a los obispos participantes en la Conferencia de Lambeth

Queridas hermanas y hermanos,

Me alegra mucho estar con ustedes en Canterbury la próxima semana. Mientras emprenden sus viajes desde todo el mundo, doy gracias a Dios por esta oportunidad de estar juntos en la oración, el estudio y la conversación.

La Conferencia de Lambeth de este año se centrará en las principales crisis mundiales de nuestro tiempo, su impacto en los más vulnerables y nuestro imperativo evangélico de servir a un mundo necesitado. Se trata de una oportunidad histórica para escuchar a unos y otros sobre las oportunidades y los retos a los que nos enfrentamos a la hora de compartir la Buena Nueva de Jesucristo en nuestros diversos entornos en todo el mundo, y para rezar y apoyarnos mutuamente en esos ministerios.

Sé que muchos de ustedes están leyendo y rezando sobre los proyectos de Llamados de Lambeth que se han publicado esta semana – y que, naturalmente, son objeto de debate antes de la conferencia. De hecho, estos Llamados han surgido de un proceso de discusión y encuentro con los demás. Se basan en las ideas y los temas de las conversaciones por videoconferencia entre obispos de todo el mundo durante el año pasado. Han sido redactadas por un grupo muy diverso de anglicanos: hombres y mujeres, laicos y ordenados, de diferentes generaciones y de todas las partes de la Comunión. Son una parte de un proceso que comenzó antes de esta parte de la Conferencia, y que continuará mucho después de que ésta termine formalmente, mientras cada Provincia determina su propia respuesta a los Llamados en sus propios entornos.

Mientras preparan sus corazones y mentes para esta reunión, rezo para que todos reflexionemos sobre el proyecto de Llamado sobre la identidad anglicana, que afirma que los anglicanos «pertenecen a una tradición que busca la fidelidad a Dios en culturas ricamente diversas, experiencias humanas distintas y profundos desacuerdos». Ese Llamado también afirma: «La Comunión Anglicana es un don de Dios. Gobernada por las Escrituras, afirmando los antiguos credos, centrada en los sacramentos y dirigida por el episcopado, los anglicanos buscan ser fieles a Dios en sus acuerdos y en sus desacuerdos».

Sin ignorar aquellas cosas en las que estamos profundamente en desacuerdo, rezo para que nos acerquemos a esta reunión con un sentido aún más profundo de lo que nos une: el amor de Jesucristo y su llamada a servir al mundo de Dios.

Tengan la seguridad de que seguiré rezando por todos ustedes, ahora y en las próximas semanas.

Suyos como siempre en la paz de Cristo,

++Justin


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